Lunes, 18 de junio de 2018
Última actualización: Domingo, 17 de junio de 2018 12:06
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Enrique Arias
Lunes, 3 de marzo de 2014
A contracorriente

Qué energía queremos

Guardar en Mis Noticias.

Estamos hasta las narices, y con razón, del elevado precio de la energía. Pero no parecemos dispuestos a racionalizar ni su producción ni su consumo.

Queremos mucha energía y, además, barata, para seguir con el aire acondicionado a tope, con todos los electrodomésticos puestos a la vez y dejando encendida la luz en habitaciones en las que ya no estamos.

Todo esto se debe, seguramente, a nuestra dichosa manera de ser, a nuestra idiosincrasia, que se decía antes, propia de gente amante de sus derechos pero reacia a cumplir obligación alguna.

Por eso mismo, porque creemos en los derechos medioambientales y defendemos la salud colectiva, somos contrarios a las centrales nucleares, a diferencia de otros países que carecen, como nosotros, de reservas de hidrocarburos.

También nos oponemos, con la mejor intención, a la fracturación hidráulica o fracking, con la que extraer agresivamente gas y petróleo del subsuelo. Incluso nos negamos siquiera a saber si hay dichos combustibles en la costa mediterránea, a fin de no perjudicar así a sus playas, a sus turistas y a su fauna marina.

Esa actitud conservacionista está requetebién. Tanto, que para mantenerla hemos subvencionado una minería de carbón obsoleta y unas energías renovables que han costado más de lo que producían.

Fíjense que no estoy contra nada de todo esto. Al contrario; sólo pretendo que seamos conscientes del coste de semejante actitud o de que, si no, reduzcamos drásticamente el consumo energético y no malgastemos nuestros escasos recursos como niños malcriados.     
 
Esto, al final, se traduce en que haya un debate nacional sobre qué energía queremos, a qué coste y de qué estamos dispuestos a prescindir para lograrlo. Todo lo demás es continuar mareando la perdiz, pagando, además, un riñón por tan inútil mareo.

Denia Digital
Denia Digital • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress
Próximamente...