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deniadigital
Martes, 26 de diciembre de 2017

Consejos del Hospital Clínica Benidorm para superar los excesos del colesterol en las comilonas de navidad

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[Img #16446]En las fiestas navideñas frecuentamos las comidas copiosas, en las que nos decantamos por menús más elaborados que, a menudo, incluyen salsas o ingredientes ricos en grasas, aperitivos, frituras, cócteles… Por otro lado, durante las Navidades disminuye la práctica de ejercicio físico y aumenta el consumo de alcohol.

Todas estas arraigadas prácticas navideñas pueden llegar a aumentar hasta en un 10% los niveles de colesterol en sangre, así como provocar subidas de tensión arterial y aumentar el peso.

Si los niveles de colesterol en sangre se elevan, producen hipercolesterolemia. Cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de la arteria y contribuye a su progresivo estrechamiento originando la arterosclerosis.

Según la Guía Europea sobre Prevención de la Enfermedad Cardiovascular es aconsejable que el colesterol total no supere los 190 mg/dl y el colesterol LDL (conocido como “malo”) esté por debajo de 115 mg/dl en la población general para reducir uno de los riesgos de aparición de enfermedades cardiovasculares.

El Dr. Francisco Mora, especialista en Medicina Interna de Hospital Clínica Benidorm, ha apuntado una serie de recomendaciones para minimizar los efectos de la Navidad en el colesterol:

Hacer cinco comidas al día. Desayuno, almuerzo a media mañana, comida, merienda y cena. Los expertos recomiendan esta rutina alimenticia porque evita dejar pasar mucho tiempo entre comidas, lo que disminuye la ansiedad por la comida y previene el ‘picoteo’ entre horas. Además, un buen desayuno aumenta el rendimiento físico e intelectual.

Cocina saludable. Con el fin de compensar las frituras y salsas tradicionales, para el resto de comidas de estos días, mejor cocinar al vapor, al horno o a la plancha. Si es posible, se deben disminuir los platos con grasas saturadas (presentes en carnes, embutidos y productos de pastelería) y optar por el aceite de oliva y el pescado azul, por sus propiedades cardiosaludables.

No picar mientras se cocina. Si esto no se puede evitar, conviene tener a mano fruta de temporada, que hidratará y saciará. También se pueden tomar frutos secos como las almendras, muy típicas en esta época y ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes; poseen demostrados beneficios cardiosaludables, y tienen la propiedad de saciar.

Comer frutas, verduras y hortalizas. Al menos los días en los que no haya celebraciones con amigos, familiares o compañeros de trabajo, se deben equilibrar los excesos con frutas y verduras, que ayudan a regular el tránsito intestinal y controlar los niveles de colesterol.

Eliminar la sal. La sal provoca retención de líquidos, además de aumentar el riesgo de hipertensión. Para no restar sabor a las comidas, se puede sustituir por apio, especias o hierbas aromáticas. También se deben evitar los alimentos precocinados y en conserva o enlatados, por su alto contenido en sal.

¡Ojo con los dulces! Los turrones, mazapanes, polvorones y bombones son tan tentadores como calóricos y, además, son una de las comidas que más a la vista están estos días. Por eso, conviene disfrutarlos sin excesos. Para conseguirlo, compartirlos con los compañeros de mesa es una buena fórmula. También se debe intentar no repetir postre para evitar el exceso de azúcar.

No abusar del alcohol. Los vinos, el champán, las copas y los licores abundan en los eventos navideños, pero abusar del alcohol puede provocar a corto plazo la temida resaca, además de que supone una ingesta de calorías vacías e inútiles. Si se intercala entre las tomas algo de agua con gas o limón, se evitarán los dolores de cabeza del día posterior. También se puede reservar el champán y el cava sólo para el brindis.

Beber al menos ocho vasos de agua al día. Se trata de un hábito muy beneficioso, pues el agua facilita el tránsito intestinal e hidrata el organismo. También se pueden ingerir infusiones, sopas y zumos naturales. Pero se deben evitar, en la medida de lo posible, los refrescos.

Vigilar la báscula. No hay que obsesionarse ni pensarlo todos los días, pero sí controlar el peso de manera periódica. Un aumento demasiado repentino debe servir de señal de alarma.

Practicar al menos 30 minutos diarios de ejercicio físico. Todo el ejercicio cuenta, desde salir a correr a subir las escaleras en vez de tomar el ascenso.

 

 

Informa: www.clinicabenidorm.com

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