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Martes, 3 de abril de 2018

Ahora Dénia

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Artículo de opinión de Intersindical Salut tras la finalización de la concesión sanitaria en la Ribera y el retorno del área de salud a una gestión cien por cien pública

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El pasado día 1 de abril se produjo un hecho histórico; la reversión de la gestión privada del Departamento de Salud de la Ribera. Es un hito importantísimo en la historia del Sistema Nacional de Salud, ya no solo en la Comunidad Valenciana, sino en todo el estado español. Y lo es, tanto por la importancia intrínseca que supone recuperar un departamento de salud entero, como por el valor simbólico que tiene recuperar precisamente el que dio nombre a este modelo de privatización, el modelo Alzira. Por ello Intersindical Salut Dénia no puede más que congratularse con la ciudadanía de la Ribera y felicitar a la Conselleria de Sanitat y a la Generalitat por haber sido capaz de llevar a cabo este importante compromiso del Pacto del Botánico.

 

Ahora que ‘la parte más fácil’, y hay que entrecomillarlo porque sabemos que no ha sido nada fácil, está hecha, toca ‘lo difícil’. Ahora toca Dénia. La reversión del Departamento de Salud de Dénia también formaba parte del Pacto del Botánico, pero es que además, ahora hace poco más de dos años que el President de la Generalitat prometió en Pedreguer que el Departamento de Dénia se recuperaría en esta legislatura. Y no fue un anuncio aislado, sino que a lo largo de estos dos años se ha repetido en varias ocasiones y en diversos foros, siempre con la aclaración de que sería ‘en esta legislatura’.

 

La reversión del Departamento de Dénia tiene su justificación y su razón de ser en dos cuestiones fundamentales. La primera es el mal funcionamiento de Marina Salud, empresa que desde el principio mostró una incompetencia difícil de superar a la hora de gestionar la sanidad pública en base a principios como la eficiencia y la equidad. La segunda es el rechazo frontal y la cohesión que la sociedad de la Marina Alta ha mostrado ante semejante ataque a sus derechos. Este rechazo se ha producido en los ámbitos civil, político y sindical, con una gran repercusión mediática que, inevitablemente, tenía que tener una respuesta a nivel autonómico, como así ha sido.

 

Es preciso, aunque sea obvio, recordar que solo queda poco más de un año para acabar esta legislatura, por lo que la Generalitat y la Conselleria de Sanitat tendrán que poner la máquina a pleno rendimiento si el Presidente Ximo Puig quiere cumplir su promesa al igual que ha hecho en la Ribera. También es cierto que la empresa mayoritaria, DKV, ha mostrado, de forma cada vez más inequívoca, su voluntad de marcharse y poner fin a su pesadilla particular en la Marina Alta, lo cual debería facilitar en buena medida la salida pactada de la misma. Por otro lado, la deuda reconocida por Marina Salud con la Conselleria asciende a más de 60 millones de euros por la atención de los ciudadanos de la Marina en otros hospitales públicos. Este crédito, aunque según los cálculos de la Consellería asciende a más de 100 millones, sin duda jugará un papel importante a la hora de llegar a un acuerdo.

 

En Intersindical Salut Dénia pensamos que nos merecemos el mismo trato que la Ribera, por lo que la reversión debería venir acompañada de medidas similares a las adoptadas en el Hospital de Alzira, como por ejemplo poner plazas de aparcamiento a disposición del público de forma gratuita, mejorar la accesibilidad, aumentar el número de camas para evitar los cuellos de botella, pero sobre todo, y esto sin duda es lo más importante, ampliar la plantilla de profesionales de forma significativa para que estos puedan atender a la población sin el estrés y el burnout (desgaste profesional) actual. Hay un tema candente que la Conselleria no ha abordado de forma adecuada, y es la reprivatización del laboratorio del Departamento, a día de hoy en manos de una empresa que no tiene el menor interés en dar un servicio de calidad, y que está provocando muchísimos problemas.

 

En el capítulo de infraestructuras queda pendiente la construcción del segundo centro de salud de Dénia y la ampliación del centro de salud de Calpe. Ambas obras son parte del contrato que firmó Marina Salud y que hoy, después de nueve años de funcionamiento sigue incumpliendo. Además está la perentoria necesidad de dotar a Pedreguer de un centro de salud equiparable al del resto de poblaciones de la Marina Alta. Esta obra, que no figura en el contrato de Marina Salud tendrá que abordarla la Conselleria tan pronto como se revierta el departamento.

 

No es esta la ocasión para hablar en detalle de tantos y tantos motivos para hacer efectiva la vuelta a lo público y certificar así, esperemos que para siempre, el fracaso del modelo Alzira. Intersindical Salut Dénia, a lo largo de todos estos años ha publicado infinidad de notas de prensa en las que se analizaban muchos de los problemas que genera este modelo, y lo seguirá haciendo mientras exista, este o cualquier otro modelo de privatización de la sanidad.

Sí que es el momento de recordar que ahora le toca a Dénia, y que si tuviéramos que poner una nota a la Conselleria de Sanitat le diríamos que ‘progresa adecuadamente’ (en la Ribera), pero ‘necesita mejorar’ (en la Marina Alta).

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