Trastornos de la Alimentación: al Acecho
por Luisina Daives. Psicóloga de Amadem
Durante la pandemia, las cifras de trastornos de la alimentación se vieron gravemente aumentadas. Pero una vez pasado el tiempo de estar confinados, y que el COVID sea el protagonista de nuestra realidad; el problema sigue existiendo. Y lejos de ir superándose, continúa instaurándose desde edades muy tempranas. El día 30 de noviembre se ha elegido para poder sensibilizar y dar luz a estos trastornos que al final son enfermedades mentales que, como todas, hay que tratar de manera específica y especializada. Las personas adolescentes y jóvenes que se enfrentan a trastornos alimenticios necesitan un tratamiento profesional.
Estos trastornos pueden afectar a personas de todos los géneros, razas, etnias, orientaciones sexuales, edades y tamaños corporales. En general, las señales de advertencia para cualquier persona con un trastorno alimentario pueden incluir una preocupación por el tamaño, el peso, la comida o el ejercicio, que empeora la calidad de vida de la persona. Las personas con trastornos alimenticios también pueden alejarse de sus amigos y de sus rutinas.
Otras señales de alarma son el ayuno, la restricción calórica significativa, los vómitos o el uso de laxantes o píldoras para perder peso. Con estas personas será imprescindible el trabajo psicológico, desde fortalecer su autoestima, autoconcepto, que aprendan habilidades de afrontamiento, y muy importante una buena gestión emocional.
Debemos ser inteligentes emocionales, y esto implicara conocernos y entrenar en respuestas saludables y que me devuelvan sentimientos de bienestar y por ende una mayor calidad de vida. Como todos los trastornos, no nos olvidemos que cuanto antes consultemos mejor será el pronóstico.
por Luisina Daives. Psicóloga de Amadem
Durante la pandemia, las cifras de trastornos de la alimentación se vieron gravemente aumentadas. Pero una vez pasado el tiempo de estar confinados, y que el COVID sea el protagonista de nuestra realidad; el problema sigue existiendo. Y lejos de ir superándose, continúa instaurándose desde edades muy tempranas. El día 30 de noviembre se ha elegido para poder sensibilizar y dar luz a estos trastornos que al final son enfermedades mentales que, como todas, hay que tratar de manera específica y especializada. Las personas adolescentes y jóvenes que se enfrentan a trastornos alimenticios necesitan un tratamiento profesional.
Estos trastornos pueden afectar a personas de todos los géneros, razas, etnias, orientaciones sexuales, edades y tamaños corporales. En general, las señales de advertencia para cualquier persona con un trastorno alimentario pueden incluir una preocupación por el tamaño, el peso, la comida o el ejercicio, que empeora la calidad de vida de la persona. Las personas con trastornos alimenticios también pueden alejarse de sus amigos y de sus rutinas.
Otras señales de alarma son el ayuno, la restricción calórica significativa, los vómitos o el uso de laxantes o píldoras para perder peso. Con estas personas será imprescindible el trabajo psicológico, desde fortalecer su autoestima, autoconcepto, que aprendan habilidades de afrontamiento, y muy importante una buena gestión emocional.
Debemos ser inteligentes emocionales, y esto implicara conocernos y entrenar en respuestas saludables y que me devuelvan sentimientos de bienestar y por ende una mayor calidad de vida. Como todos los trastornos, no nos olvidemos que cuanto antes consultemos mejor será el pronóstico.






















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