Artículo de opinión ciudadana
20 de noviembre - Día de las Letras Valencianas
La dignidad de un pueblo que escribe su historia
El 20 de noviembre no es simplemente una fecha más en el calendario; es un hito esencial que simboliza la esencia misma de la identidad, la memoria y la dignidad de un pueblo. Este día, dedicado a la celebración del Día de las Letras Valencianas, representa un momento crucial para reconocer no solo la literatura, sino todo aquello que conforma la esencia profunda del Reino de Valencia: su lengua, su cultura viva, sus tradiciones, su pensamiento y, por encima de todo, su voluntad firme de ser.
La lengua valenciana, genuina y heredada de la más rica tradición clásica, ha sido y sigue siendo mucho más que una herramienta de comunicación cotidiana. Es, sin duda, un escudo moral contra la pérdida de identidad, un hogar espiritual para sus hablantes y el pilar que sostiene la estructura colectiva de nuestra comunidad. Esta lengua ha resistido con valentía el paso de los siglos, y a lo largo de la historia ha sido el motor que mantiene vivo el alma valenciana.
Las Letras Valencianas no pertenecen a ninguna academia politizada ni a dogmas impuestos desde despachos alejados de la realidad social. Pertenece al pueblo valenciano, que es su verdadero creador, guardián y la fuerza que la mantiene viva. Desde Ausiàs March hasta Joanot Martorell, desde la insigne sor Isabel de Villena hasta los autores contemporáneos, el valenciano ha sido la voz auténtica que nunca dejó de expresarse, sentir y hablar, a pesar de las persecuciones, los intentos de manipulación y los esfuerzos por absorberla culturalmente.
Celebrar este día también implica recordar la lucha constante de esta lengua frente a siglos de imposiciones y agresiones: intentos de catalanización, restricciones normativas, discriminación institucional, invisibilidad en los medios y escuelas, y la agresiva sustitución lingüística impuesta por quienes no reconocen la pluralidad cultural que forma España ni la existencia legítima del pueblo valenciano. Sin embargo, y contra viento y marea, la lengua valenciana ha seguido latiendo. No fue alimentada por un laboratorio ideológico sino por personas de carne y hueso: familias, barrios, mercados, agricultores, amas de casa, jornaleros, poetas, músicos, marineros y jóvenes que la mantuvieron viva cada día.
Este día es, por encima de todo, un acto de dignidad. Dignidad que se declara sin miedo: el valenciano no es, ni ha sido jamás, un dialecto subordinado, una mera imitación de otra lengua, ni una caricatura normativizada por intereses políticos internos o externos. La lengua valenciana es, por derecho propio, la lengua histórica del Reino de Valencia, con un reconocimiento que se remonta a los Fueros medievales, documentos legales, tradiciones populares y al sentir profundo de un pueblo orgulloso.
Mirando hacia adelante, el Día de las Letras Valencianas no debe ser un simple homenaje pasivo al pasado, sino una llamada vibrante al presente y un compromiso decidido con el futuro. Esto implica garantizar una normativa valenciana fiel a las raíces clásicas y al habla viva de la gente, fortalecer su presencia en la educación, en la literatura y en los medios de comunicación; recuperar palabras, expresiones y formas propias que algunos han intentado borrar; ofrecer a los jóvenes motivos de orgullo para amar su lengua; y reivindicar la literatura valenciana como un patrimonio de valor universal.
Las Letras Valencianas brillan como un faro que jamás se apagará. Nuestra literatura es memoria viva, no solo pura belleza; nuestra lengua es tradición, pero también un camino hacia el futuro; y nuestro pueblo es historia, pero ante todo, una continuidad que se renueva. Celebrar el 20 de noviembre es celebrar la fortaleza de un pueblo que, entiéndase bien, no conmemora un simple aniversario, sino su elección firme y valiente de seguir hablando, escribiendo y existiendo en valenciano.
Mientras la Senyera ondee orgullosa desde las torres de Valencia, mientras los mayores transmitan sabiduría a las nuevas generaciones, mientras un niño escriba su primer poema en valenciano, las Letras Valencianas serán la luz inextinguible que guía nuestro camino.
Pedro Fuentes Caballero
Acadèmico y President de l’Associació Cultural Roc Chabàs de Dénia

El 20 de noviembre no es simplemente una fecha más en el calendario; es un hito esencial que simboliza la esencia misma de la identidad, la memoria y la dignidad de un pueblo. Este día, dedicado a la celebración del Día de las Letras Valencianas, representa un momento crucial para reconocer no solo la literatura, sino todo aquello que conforma la esencia profunda del Reino de Valencia: su lengua, su cultura viva, sus tradiciones, su pensamiento y, por encima de todo, su voluntad firme de ser.
La lengua valenciana, genuina y heredada de la más rica tradición clásica, ha sido y sigue siendo mucho más que una herramienta de comunicación cotidiana. Es, sin duda, un escudo moral contra la pérdida de identidad, un hogar espiritual para sus hablantes y el pilar que sostiene la estructura colectiva de nuestra comunidad. Esta lengua ha resistido con valentía el paso de los siglos, y a lo largo de la historia ha sido el motor que mantiene vivo el alma valenciana.
Las Letras Valencianas no pertenecen a ninguna academia politizada ni a dogmas impuestos desde despachos alejados de la realidad social. Pertenece al pueblo valenciano, que es su verdadero creador, guardián y la fuerza que la mantiene viva. Desde Ausiàs March hasta Joanot Martorell, desde la insigne sor Isabel de Villena hasta los autores contemporáneos, el valenciano ha sido la voz auténtica que nunca dejó de expresarse, sentir y hablar, a pesar de las persecuciones, los intentos de manipulación y los esfuerzos por absorberla culturalmente.
Celebrar este día también implica recordar la lucha constante de esta lengua frente a siglos de imposiciones y agresiones: intentos de catalanización, restricciones normativas, discriminación institucional, invisibilidad en los medios y escuelas, y la agresiva sustitución lingüística impuesta por quienes no reconocen la pluralidad cultural que forma España ni la existencia legítima del pueblo valenciano. Sin embargo, y contra viento y marea, la lengua valenciana ha seguido latiendo. No fue alimentada por un laboratorio ideológico sino por personas de carne y hueso: familias, barrios, mercados, agricultores, amas de casa, jornaleros, poetas, músicos, marineros y jóvenes que la mantuvieron viva cada día.
Este día es, por encima de todo, un acto de dignidad. Dignidad que se declara sin miedo: el valenciano no es, ni ha sido jamás, un dialecto subordinado, una mera imitación de otra lengua, ni una caricatura normativizada por intereses políticos internos o externos. La lengua valenciana es, por derecho propio, la lengua histórica del Reino de Valencia, con un reconocimiento que se remonta a los Fueros medievales, documentos legales, tradiciones populares y al sentir profundo de un pueblo orgulloso.
Mirando hacia adelante, el Día de las Letras Valencianas no debe ser un simple homenaje pasivo al pasado, sino una llamada vibrante al presente y un compromiso decidido con el futuro. Esto implica garantizar una normativa valenciana fiel a las raíces clásicas y al habla viva de la gente, fortalecer su presencia en la educación, en la literatura y en los medios de comunicación; recuperar palabras, expresiones y formas propias que algunos han intentado borrar; ofrecer a los jóvenes motivos de orgullo para amar su lengua; y reivindicar la literatura valenciana como un patrimonio de valor universal.
Las Letras Valencianas brillan como un faro que jamás se apagará. Nuestra literatura es memoria viva, no solo pura belleza; nuestra lengua es tradición, pero también un camino hacia el futuro; y nuestro pueblo es historia, pero ante todo, una continuidad que se renueva. Celebrar el 20 de noviembre es celebrar la fortaleza de un pueblo que, entiéndase bien, no conmemora un simple aniversario, sino su elección firme y valiente de seguir hablando, escribiendo y existiendo en valenciano.
Mientras la Senyera ondee orgullosa desde las torres de Valencia, mientras los mayores transmitan sabiduría a las nuevas generaciones, mientras un niño escriba su primer poema en valenciano, las Letras Valencianas serán la luz inextinguible que guía nuestro camino.
Pedro Fuentes Caballero
Acadèmico y President de l’Associació Cultural Roc Chabàs de Dénia


















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