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Viernes, 17 de Julio de 2026

Actualizada Viernes, 17 de Julio de 2026 a las 16:43:36 horas

Vicente Bolufer
Viernes, 17 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
Noticias de Dénia

El Barómetro del Empresario reivindica en Dénia la aportación de las empresas al empleo, la inversión y el bienestar social

El sector privado genera el 85,6% de los puestos de trabajo en España y aporta más de un tercio de los ingresos públicos, según los datos presentados por AVE, el Ivie y GAD3

Dénia ha acogido este viernes, 17 de julio, la presentación del Barómetro del Empresario 2026, una iniciativa de ámbito nacional impulsada por la Asociación Valenciana de Empresarios —AVE— para analizar la dimensión del tejido empresarial, cuantificar su aportación económica y conocer la valoración que la sociedad realiza de la figura del empresario.

 

El encuentro se ha celebrado en las instalaciones de Baleària, en la Estación Marítima de Dénia, y ha reunido a representantes empresariales, expertos económicos y responsables de compañías vinculadas a la Marina Alta. La jornada ha contado con la participación de Agnès Noguera, de AVE y Libertas 7; José Vicente Morata, presidente del Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunitat Valenciana; Vicente Lafuente, presidente de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana —CEV—; Joaquín Maudos, catedrático de la Universitat de València y director adjunto del Ivie; y Narciso Michavila, presidente de GAD3.

 

El programa se ha completado con una mesa empresarial protagonizada por Darío Grimalt, representante de Ale-Hop; Guillermo Utor, consejero y vicepresidente de Baleària; y Diego Lorente, director general de AVE, encargado de moderar el diálogo.

 

Tres preguntas sobre la realidad empresarial

Agnès Noguera ha explicado que el Barómetro del Empresario se puso en marcha en 2023 con la finalidad de responder a tres cuestiones: “¿Quiénes somos?, ¿qué aportamos? y ¿cómo nos valora la sociedad?”.

 

La primera parte del estudio analiza cuántas empresas existen, cuál es su tamaño y en qué sectores desarrollan su actividad. La segunda cuantifica su contribución al empleo, al producto interior bruto, a la inversión y a las arcas públicas mediante impuestos y cotizaciones sociales. La tercera recoge la opinión de la ciudadanía sobre los empresarios y el emprendimiento.

 

Noguera ha señalado que uno de los principales objetivos del proyecto es disponer de “una fuente de información segura, fiable y rigurosa” que permita hablar del empresariado a partir de datos actualizados. La representante de AVE ha defendido que las empresas, junto con sus trabajadores y colaboradores, desempeñan un papel central en la creación de empleo y en el mantenimiento del Estado del bienestar.

 

El análisis económico ha sido elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas —Ivie—, mientras que GAD3 se ha encargado del estudio de opinión pública, basado en más de 3.500 entrevistas realizadas en el conjunto del territorio español.

 

Las organizaciones empresariales piden reducir las trabas para emprender

José Vicente Morata ha defendido la necesidad de reforzar la colaboración público-privada y de reconocer la aportación de empresas de todos los tamaños. El presidente del Consejo de Cámaras de la Comunitat Valenciana ha incidido en que el tejido empresarial está integrado tanto por grandes compañías como por pequeñas empresas, microempresas y autónomos.

 

Morata ha reclamado una reducción de las cargas administrativas y ha sostenido que los empresarios deben intervenir en el debate público de manera constructiva, aportando propuestas y soluciones ante los problemas que afectan a la actividad económica.

 

Por su parte, Vicente Lafuente ha comparado el funcionamiento de las organizaciones empresariales con el gobierno de un barco, para el que, según ha señalado, se necesita “un rumbo, una tripulación y que todos remen en la misma dirección”.

 

El presidente de la CEV ha destacado que alrededor de ocho de cada diez españoles mantienen una imagen positiva o muy positiva del empresariado. Sin embargo, ha advertido de que únicamente cuatro de cada diez ciudadanos son capaces de identificar una empresa que consideren referente en cultura empresarial y buenas prácticas.

 

A su juicio, existe una distancia entre el reconocimiento general de la figura del empresario y el conocimiento concreto de las compañías y de su actividad. “Los empresarios tenemos magníficas historias que contar y tenemos que atrevernos a contarlas”, ha afirmado.

 

Lafuente también se ha referido a la predisposición de los jóvenes hacia el emprendimiento. Según el barómetro, uno de cada dos ciudadanos de entre 18 y 29 años se plantea emprender en el futuro, aunque este mismo grupo de edad es el que percibe con mayor intensidad las dificultades administrativas y regulatorias existentes en España.

 

El presidente de la CEV ha reclamado que las administraciones conozcan mejor la realidad empresarial y faciliten la puesta en marcha y el crecimiento de nuevos proyectos. También ha reconocido que la imagen pública del empresario ha experimentado un ligero retroceso, relacionado en buena medida con la percepción de que persigue únicamente su beneficio particular.

 

Ante esta interpretación, ha defendido que las empresas deben explicar mejor su compromiso con la sostenibilidad, la igualdad, las relaciones laborales, la innovación y el territorio.

 

Más de 372.000 empresas en la Comunitat Valenciana

Joaquín Maudos ha sido el encargado de presentar los principales indicadores económicos del Barómetro del Empresario 2026. El catedrático ha señalado que en España existen alrededor de 3,3 millones de empresas activas, una cifra que no incluye las correspondientes al sector primario.

 

De ellas, 372.121 se encuentran en la Comunitat Valenciana, lo que representa el 11,2% del tejido empresarial español. La economía valenciana aporta, sin embargo, alrededor del 9,4% del PIB nacional, una diferencia que refleja el menor tamaño medio de sus empresas.

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El 95% de las compañías españolas y valencianas son microempresas, autónomos sin asalariados o negocios con menos de diez trabajadores. En el extremo contrario, las empresas con más de 250 empleados representan únicamente el 0,16% del total nacional y el 0,13% del tejido valenciano. En la Comunitat Valenciana se contabilizan 481 empresas de esta dimensión.

 

Maudos ha subrayado que el sector privado genera el 85,6% de los puestos de trabajo existentes en España. De los aproximadamente 22,2 millones de ocupados, cerca de 19 millones trabajan en empresas privadas, mientras que unos 3,2 millones lo hacen en el sector público.

 

Además, desde 2019 se han creado cerca de 2,5 millones de empleos en España y el 88% de ese incremento corresponde al sector privado. En términos absolutos, las empresas han generado unos 2,15 millones de nuevos puestos de trabajo durante este periodo.

 

El sector privado aporta el 86,9% del PIB

El estudio sitúa en el 86,9% la contribución del sector privado al producto interior bruto español. De los cerca de 1,7 billones de euros generados por la economía, aproximadamente 1,5 billones proceden de la actividad privada.

 

En materia de inversión, las empresas ejecutaron el 89,6% de los proyectos desarrollados durante 2025. La inversión total alcanzó cerca de 347.000 millones de euros, con un peso especialmente elevado del sector privado en las tecnologías de la información, las comunicaciones y los activos intangibles.

 

En este último apartado, que incluye la investigación y el desarrollo, el software, el diseño y la propiedad intelectual, el sector privado aportó el 94,8% de los 52.416 millones de euros invertidos.

 

Maudos ha advertido, no obstante, de que la Comunitat Valenciana se sitúa ligeramente por debajo de la media nacional en algunos de estos indicadores, especialmente en inversión intangible y formación continua dentro de las empresas.

 

Un tercio de los ingresos públicos

Otro de los datos expuestos durante la jornada ha sido la aportación empresarial a las arcas públicas. Durante 2024, las compañías ingresaron 45.665 millones de euros a través del impuesto de sociedades, una cantidad equivalente al 12% de los ingresos fiscales del país.

 

A esta cifra se suman 121.598 millones de euros correspondientes a las cotizaciones sociales pagadas por los empleadores privados. Las empresas aportan así el 70,6% de todas las cotizaciones sociales abonadas por los empleadores.

 

La suma del impuesto de sociedades y de las cotizaciones empresariales representa el 33,9% del conjunto de los ingresos públicos españoles. Este porcentaje se encuentra cerca de ocho puntos por encima de la media de la Unión Europea y ha aumentado en 2,1 puntos desde 2019.

 

“Los datos hablan por sí solos para poner en valor lo que hacen las empresas”, ha concluido Maudos.

 

Una percepción positiva, pero con margen de mejora

Narciso Michavila ha presentado los resultados del estudio realizado por GAD3 sobre la percepción social del empresariado. Según ha explicado, alrededor del 80% de los ciudadanos mantiene una imagen positiva o muy positiva de los empresarios, sin diferencias sustanciales entre la Comunitat Valenciana y el conjunto de España.

 

La mitad de las personas entrevistadas considera que en el país existe espíritu emprendedor. Sin embargo, también existe una percepción extendida de que crear y desarrollar una empresa resulta difícil debido a la burocracia, la fiscalidad, la regulación y la inseguridad sobre posibles cambios normativos.

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Michavila ha defendido la necesidad de mejorar la formación económica y financiera desde edades tempranas y de explicar que una empresa no está formada únicamente por su propietario, sino por el conjunto de trabajadores, equipos y profesionales que participan en ella.

 

También ha pedido que los empresarios intervengan en los debates laborales y económicos desde la experiencia práctica, junto con las administraciones, los sindicatos y los especialistas académicos.

 

El presidente de GAD3 ha dedicado parte de su intervención al absentismo laboral. Según las respuestas recogidas por el estudio, la ciudadanía identifica entre sus causas los problemas de conciliación, el estrés, la salud mental, las condiciones laborales y, en determinados casos, el uso indebido de las bajas.

 

Michavila ha planteado la necesidad de abordar esta cuestión mediante datos y evitando planteamientos polarizados, al considerar que se trata de un fenómeno con múltiples causas que afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas.

 

Ale-Hop y Baleària exponen su experiencia empresarial

La segunda parte de la jornada ha reunido a Darío Grimalt, de Ale-Hop, y Guillermo Utor, consejero y vicepresidente de Baleària, en una mesa moderada por Diego Lorente.

 

Grimalt ha repasado el crecimiento de Ale-Hop, una compañía nacida en la Marina Alta y actualmente implantada en España, Portugal, Italia y Croacia. La empresa cuenta con alrededor de 370 establecimientos y una plantilla cercana a las 3.000 personas.

 

El representante de Ale-Hop ha señalado que la compañía cerró el último ejercicio con una facturación de aproximadamente 281 millones de euros y una aportación a las arcas públicas de unos 77 millones. Durante la jornada también ha anunciado la apertura de dos nuevos establecimientos, uno en Canarias y otro en el aeropuerto de Palma de Mallorca.

 

Grimalt ha explicado que la empresa proyecta ampliar sus instalaciones logísticas y desarrollar un espacio vinculado al comercio minorista y a la innovación. Sin embargo, ha relatado las dificultades administrativas encontradas para ejecutar determinadas infraestructuras necesarias para esa ampliación.

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Según ha expuesto, uno de los principales problemas para una empresa no es únicamente la existencia de controles, sino la falta de plazos definidos. “¿Cómo hacemos una previsión para poder crecer?”, ha planteado al referirse a los retrasos y a la incertidumbre administrativa.

 

Guillermo Utor ha explicado que Baleària opera servicios de transporte marítimo de pasajeros y mercancías en Baleares, el Estrecho, el mar de Alborán y Canarias. También ha recordado la reciente adquisición de Naviera Armas, una operación que sitúa a la compañía como primer operador marítimo nacional.

 

Utor ha señalado que la integración supone un reto por la situación económica que arrastraba la naviera, pero ha mostrado su confianza en el proyecto y en su capacidad para preservar líneas, puestos de trabajo y conexiones territoriales.

 

“El empresario es también el autónomo que tiene un bar”

Los participantes han coincidido en que la sociedad conserva en ocasiones una imagen incompleta de lo que significa ser empresario. Utor ha señalado que esta figura suele asociarse a grandes fortunas y compañías, pese a que la inmensa mayoría del tejido económico está integrado por autónomos y pequeños negocios.

 

“El empresario es cualquiera: es un autónomo, alguien que tiene un bar o una persona que está empezando su negocio”, ha explicado.

 

Darío Grimalt ha defendido el componente vocacional de la actividad empresarial y ha rechazado la idea de que los jóvenes no quieran trabajar o emprender. Como ejemplo, ha citado las iniciativas empresariales que se desarrollan en incubadoras, escuelas de negocios y espacios como Lanzadera.

 

A su juicio, estos entornos demuestran que existe una generación joven con ideas, voluntad de crear empresas y deseo de resolver problemas mediante nuevos proyectos.

 

Más exigencias sociales para las compañías

La mesa también ha abordado las nuevas demandas que la sociedad plantea a las empresas. Más allá de generar beneficios, empleo e inversión, los consumidores exigen calidad laboral, transparencia, sostenibilidad, responsabilidad social y compromiso con los territorios.

 

Utor ha explicado que estas cuestiones ya forman parte de las decisiones estratégicas de Baleària. La elección de los motores, los combustibles o la tecnología de un buque tiene consecuencias ambientales, operativas y económicas, por lo que la sostenibilidad se ha incorporado a la planificación de las inversiones.

 

Grimalt ha añadido que el cliente se ha convertido en uno de los principales impulsores de estas transformaciones. “Lo peor que puede hacerle a un empresario es que un cliente no le compre”, ha señalado al destacar la capacidad de los consumidores para condicionar el comportamiento de las compañías.

 

Participación en los debates públicos

Los empresarios han defendido su participación en aquellos debates políticos o sociales que afectan directamente a sus empresas, empleados, clientes y proveedores.

 

Darío Grimalt ha reconocido que una intervención individual puede repercutir sobre la imagen de la empresa y sobre su plantilla, por lo que ha considerado más adecuado canalizar determinadas posiciones a través de organizaciones empresariales.

 

Utor también ha defendido la participación de las compañías cuando las decisiones públicas afectan a su actividad. Esa intervención, ha precisado, debe realizarse desde “una visión empresarial, con datos y con hechos”, evitando identificaciones partidistas.

 

Los participantes han señalado que las empresas pueden aportar experiencia práctica a la elaboración de normativas y ayudar a explicar las consecuencias económicas, laborales y territoriales de determinadas decisiones.

 

La educación, clave para crear vocaciones empresariales

La mesa ha dedicado una parte de su contenido a la formación económica de los jóvenes. Los ponentes han considerado necesario incorporar conocimientos básicos sobre empresa, ahorro, inversión, impuestos y emprendimiento desde las primeras etapas educativas.

 

Grimalt ha defendido iniciativas como las visitas de estudiantes a las empresas o la participación de empresarios en colegios, institutos y universidades. También ha planteado la necesidad de moderar ciertos mensajes sobre el sacrificio empresarial para evitar que los jóvenes relacionen emprender exclusivamente con jornadas interminables.

 

“Está muy bien decir que hacemos muchas horas, pero a lo mejor no es el mejor marketing”, ha reconocido. En este sentido, ha apostado por transmitir la importancia de la productividad, la eficiencia y la organización del tiempo.

 

Utor ha relatado que no recibió formación económica hasta los 16 años y únicamente porque eligió un bachillerato de ciencias sociales. También ha advertido de que muchos estudios universitarios analizan grandes casos de éxito empresarial, pero prestan menos atención a autónomos, comercios y pequeñas empresas, que constituyen la mayor parte de la economía.

 

Pasión, constancia y capacidad para levantarse

La jornada ha finalizado con varios consejos dirigidos a quienes estén pensando en poner en marcha una empresa.

 

Guillermo Utor ha recomendado elegir un proyecto que genere ilusión y asumir los errores como parte del proceso. “Que no tengan miedo a tropezar; del error se aprende”, ha afirmado. También ha destacado la constancia, el trabajo y la capacidad para volver a intentarlo.

 

Darío Grimalt ha animado a los futuros emprendedores a acercarse a empresarios con experiencia y conocer directamente la realidad de sus compañías. El representante de Ale-Hop ha subrayado la satisfacción que supone crear oportunidades laborales y proporcionar herramientas para que otras personas puedan desarrollar su propio futuro.

 

El Barómetro del Empresario 2026 ha cerrado así su presentación en Dénia con una defensa de la aportación económica y social del tejido empresarial, pero también con una llamada a mejorar la comunicación, reducir las barreras administrativas y reforzar la cultura emprendedora desde la educación.

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