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Pedro Fuentes Caballero
Viernes, 09 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura:
Artículo de opinión ciudadana

Jaime I y Dénia: el rey que cambió para siempre la historia valenciana

Dénia ante el 750 aniversario de la muerte del Conquistador y el 9 de octubre

En este 2026 se cumplen 750 años de la muerte de Jaime I, fallecido el 27 de julio de 1276. La conmemoración adquiere una dimensión especial al aproximarse el 9 de octubre, fecha que recuerda la entrada del monarca en la ciudad de Valencia en 1238 y que hoy constituye el Día de la Comunitat Valenciana. Instituciones valencianas han dedicado este año a recordar su figura y la trascendencia histórica, jurídica y cultural de su legado.

 

Pero si Valencia ocupa necesariamente el centro de aquella gran transformación del siglo XIII, Dénia también tiene un capítulo propio y extraordinariamente interesante en la historia de Jaime I.

 

Y conviene contarlo con precisión, porque la relación entre el Conquistador y Dénia es más compleja y posiblemente más interesante que la imagen simplificada de un rey llegando personalmente ante las murallas y tomando la ciudad con su ejército.

 

Dénia estaba en los planes de Jaime I antes de ser conquistada

Tras la conquista de Valencia en 1238, la expansión cristiana continuó hacia el sur. Dénia era entonces una plaza extraordinariamente valiosa: una ciudad fortificada, dominada por su castillo y abierta al Mediterráneo a través de un puerto que durante siglos había sido una de las grandes razones de su importancia.

 

Jaime I sabía perfectamente lo que significaba controlar aquel enclave.

 

Existe un dato documental especialmente revelador: el 7 de mayo de 1240, cuatro años antes de la conquista, Jaime I ya concedía casas en Dénia para cuando la ciudad fuese conquistada. El 18 de julio de aquel mismo año volvió a hacer una concesión semejante a la Orden del Hospital. Es decir, Dénia todavía no estaba bajo su dominio, pero el monarca ya estaba pensando en su futura organización.

 

Es una imagen histórica formidable. Mientras Dénia continuaba viviendo bajo dominio musulmán, en la cancillería de Jaime I ya aparecía escrita como una ciudad destinada a integrarse en el nuevo espacio político que estaba naciendo. Y todavía el 6 de junio de 1244 encontramos otra donación real de casas en Dénia. El rey no contemplaba Dénia como una conquista secundaria. Formaba parte de su proyecto territorial.

 

1244: la conquista de Dénia

La incorporación de Dénia se produjo en 1244 y quedó estrechamente vinculada a uno de los hombres de confianza de Jaime I: Pere Eiximén Carròs. Aquí es importante distinguir al rey de quien ejecutó materialmente la operación.

 

No necesitamos colocar artificialmente a Jaime I escalando las murallas del castillo para reconocer su importancia. La conquista se realizó dentro de su empresa política y militar, pero fue Carròs quien dirigió las operaciones que culminaron con la capitulación de Dénia. El Portal de Archivos Españoles del Ministerio de Cultura atribuye expresamente a Carròs la dirección de aquellas operaciones.

 

Aquella Dénia debía ofrecer una estampa impresionante. Sobre la elevación dominaba la fortaleza; debajo se extendía la medina; delante estaba el Mediterráneo, que durante generaciones había proporcionado comercio, riqueza, comunicaciones y defensa. Conquistar Dénia significaba mucho más que ocupar una población.

 

Significaba controlar un castillo, una ciudad, un territorio y una extraordinaria posición marítima. Y con su incorporación a los dominios de Jaime I comenzaba una transformación profunda.

 

Jaime I organiza la nueva Dénia

La verdadera huella del monarca aparece con especial claridad después de la conquista. El 9 de mayo de 1245, Jaime I otorgó carta de población al castillo y villa de Dénia. Y el 4 de febrero de 1246 encargó a Carròs, señor de Rebollet, el repartimiento del término dianense. La documentación recogida por la Universitat de València señala además un elemento fundamental: Dénia era villa real.

 

Este detalle cambia nuestra manera de comprender aquella historia. La relación de Jaime I con Dénia no termina con una operación militar. Empieza entonces una segunda conquista, menos espectacular pero probablemente más trascendente: organizar el territorio.

 

Había que repartir propiedades, establecer nuevos pobladores, garantizar rentas, articular derechos y obligaciones y encajar Dénia dentro del nuevo orden político del Reino de Valencia. La espada había abierto una etapa. Ahora correspondía hacerlo al documento.

 

Y quizá esta sea una de las mejores maneras de explicar el legado de Jaime I: el Conquistador no fue únicamente el rey de las campañas militares. Fue también el monarca que creó estructuras políticas destinadas a sobrevivirle durante siglos.

 

Dénia, villa real

La documentación vuelve a mostrarnos que Jaime I no perdió de vista Dénia después de 1244. En 1255, siendo Dénia villa real, el monarca reclamaba el pago de la peita. Y en 1257 aprobó las cuentas presentadas por Carròs correspondientes a las rentas de un amplio conjunto territorial que incluía Dénia, Segària, la Vall de Laguar, Pop, Xaló, Calp, Olocaiba y Polop.

 

Estamos ya ante algo mucho mayor que la historia de un asedio. A través de Dénia podemos contemplar cómo funcionaba la construcción del nuevo Reino de Valencia: conquista, repoblación, administración, fiscalidad, organización territorial y consolidación de la autoridad real.

 

Por eso Dénia pertenece plenamente a la historia de Jaime I.

 

No porque necesitemos inventar una estancia espectacular del monarca que la documentación no permita asegurar, sino porque las decisiones reales están documentadas antes y después de la conquista. Y eso posee mucho más valor histórico que cualquier leyenda.

 

Del castillo de Dénia al nacimiento de un Reino

Imaginemos por un instante aquella Dénia del siglo XIII.

 

El Mongó dominando el horizonte. El Mediterráneo extendiéndose frente a sus costas. El castillo observando desde lo alto una ciudad que acababa de atravesar uno de los grandes cambios de su historia. Las calles, casas y campos que durante generaciones habían pertenecido a una sociedad islámica entraban progresivamente en otro sistema político, jurídico y social.

 

No ocurrió todo de un día para otro. Las sociedades medievales eran complejas y las conquistas dejaron vencedores y vencidos, desplazamientos, permanencias, pactos y profundas transformaciones humanas. Recordar 1244 exige también reconocer esa complejidad. Pero políticamente había comenzado una nueva etapa.

 

Dénia quedaba incorporada al Reino de Valencia construido bajo Jaime I.

 

Y aquella pertenencia acabaría convirtiéndose en una de las grandes líneas de continuidad de nuestra historia.

 

750 años después

Jaime I murió en 1276. Han transcurrido 750 años. El hombre desapareció; su obra política permaneció. Cuando hoy hablamos del histórico Reino de Valencia, de sus instituciones medievales, de sus fueros o de la configuración territorial surgida de la conquista del siglo XIII, inevitablemente regresamos a aquel monarca.

 

El propio Consell Valencià de Cultura ha señalado con motivo del aniversario que la entidad política valenciana en forma de reino creada en el siglo XIII está en el origen de aspectos fundamentales de la identidad valenciana posterior.

 

Y Dénia tiene derecho a reconocerse dentro de aquella historia. Porque Dénia no contempló desde lejos el nacimiento del Reino de Valencia. Fue protagonista de su expansión meridional.

 

Dénia y el 9 de Octubre

Cada 9 de Octubre recordamos un acontecimiento ocurrido en la ciudad de Valencia en 1238, pero su significado histórico terminó extendiéndose mucho más allá de las murallas de aquella ciudad.

 

Después llegaron otros territorios. Y entre ellos estaba Dénia. Por eso, desde el marquesat de Dénia, el 9 de Octubre también puede contemplarse como una oportunidad para recordar nuestro propio capítulo dentro de aquella historia.

 

Entre 1238 y 1244 apenas transcurrieron seis años.

 

Seis años entre la entrada de Jaime I en Valencia y la incorporación de Dénia a sus dominios. Después llegaron la carta de población, el repartimiento y la organización de la villa real. Valencia y Dénia aparecen así como capítulos diferentes de una misma transformación histórica.

 

Jaime I sigue mirando hacia Dénia

Setecientos cincuenta años después de su muerte, el mejor homenaje que podemos hacer a Jaime I no consiste en convertirlo en una figura de leyenda. Consiste en conocerlo históricamente.

 

Distinguir aquello que hizo personalmente de aquello que realizaron sus hombres. Leer los documentos. Comprender sus decisiones. Y descubrir que detrás del guerrero existe también un gobernante que estaba proyectando el futuro de ciudades que todavía no había incorporado a sus dominios.

 

Dénia constituye un magnífico ejemplo.

 

En 1240, Jaime I ya concedía casas de una Dénia todavía por conquistar.

 

En 1244, la ciudad quedó incorporada mediante las operaciones dirigidas por Carròs.

 

En 1245, el rey otorgó carta de población.

 

En 1246, ordenó organizar su repartimiento.

 

Y años después continuaba interviniendo en la administración de aquella villa real. Esa sucesión documental nos permite afirmar algo mucho más sólido que cualquier relato legendario:

 

Jaime I estuvo presente en el destino histórico de Dénia.

 

No necesitamos inventar sus pasos por nuestras calles para encontrar su huella. Está en los documentos. Está en la transformación política de la ciudad. Está en su incorporación al Reino de Valencia. Está en una historia que comenzó hace casi ocho siglos y que todavía podemos leer desde lo alto del castillo, mirando hacia el mismo Mediterráneo que contemplaron aquellos hombres del siglo XIII.

 

Este 9 de Octubre de 2026, cuando conmemoramos además los 750 años de la muerte de Jaime I, Dénia tiene también una página que recordar. Una página propia. Una página valenciana. Una página escrita entre el castillo y el mar.

 

La página en la que Dénia pasó a formar parte de aquel Reino de Valencia cuyo nacimiento marcó para siempre nuestra historia.

Pedro Fuentes Caballero

Académico de la Real Academia de Cultura Valenciana correspondiente por Dénia

Presidente de la Asociación Cultural Roc Chabàs de Dénia

Agregado colaborador de la Sección de Cronistas Oficiales del Reino de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana

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